A continuación publicamos completo en documento que difundimos desde la CTA de los trabajadores Quilmes, de cara al acto y radio abierta que realizaremos el viernes 20 desde las 18hs como parte de loas actividades conmemorativas, en la semana de la Memoria la Verdad y la Justica, preparándonos para lo que, descontamos, será una gran movilizacion popular el próximo martes 24 de marzo.
"NOS GOLPEARON EN EL ´76, EN 2015 NI LO
INTENTEN!"
El 24 de
marzo de 1976, los dueños históricos del país, las clases dominantes, en
estrecha alianza con el imperio, decidían interrumpir por las armas un ciclo de
importantes avances de los trabajadores y el pueblo. Se trató de un feroz
disciplinamiento que recorrió casi la totalidad de América Latina. El modelo de
acumulación neoliberal necesitaba arrancar de raíz; a sangre y fuego cualquier
proyecto político que pusiera el acento en los intereses populares.
Tras el
golpe y con el gobierno de la Junta Militar, comenzaba en Argentina una
dictadura genocida que, hasta 1982 cuando embarcó a miles de pibes en la
injustificable guerra de Malvinas; desapareció; secuestró; torturó y hasta
expropió bebés como parte de un plan destinado a impartir el terror sobre todo
el tejido social; hacer retroceder a las fuerzas populares y asegurar así una
fabulosa transferencia de capital en favor del empresariado agroexportador y
extranjerizado y el sector financiero.
Entre
otras cosas, sin esa represión, que no por casualidad impactó con mayor dureza
sobre dirigentes, activistas y organizaciones sindicales y sociales de base; sobre
el movimiento popular en general, hubiera sido imposible la infame década
del ’90, con los gobiernos de Carlos Menem y Fernando De la Rúa.
Con el
trabajo “sucio” hecho, ya bajo gobiernos democráticos - y con el
solitario paréntesis de algunas medidas esbozadas por el gobierno de Ricardo
Alfonsín en su etapa inicial - ese proyecto político completó la destrucción y
reducción del Estado a la mínima expresión; privatizando servicios y empresas
públicas; desmantelando del aparato productivo; destruyendo las empresas
medianas y pequeñas; aumentando sideralmente el endeudamiento externo;
avanzando de lleno sobre las conquistas de los trabajadores; acogotando el
mercado interno y sometiendo a casi la mitad de la población a la pobreza.
La CTA
que integramos es hija de esa resistencia popular que, desde mediados de los
`90, mediante sus expresiones organizativas fue recomponiendo a las diezmadas
fuerzas del campo popular, retomando la lucha callejera; profundizando el
debate cultural frente a un modelo basado en el individualismo insolidario y
poniendo frenos parciales al neoliberalismo para comenzar a soñar nuevamente
con un país distinto, con mayor justicia social.
En
consonancia con procesos similares en el continente, esa lenta acumulación
popular parió las jornadas de diciembre de 2001. El consenso neoliberal sufría
una herida de muerte, esperando por un final que se concretaría en junio de
2002, tras la represión del gobierno de Eduardo Duhalde en Avellaneda que se
cobró las jóvenes vidas de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, integrantes
de los movimientos de desocupados surgidos en aquella etapa.
Lejos de
estar ancladas en el pasado, las consecuencias de la dictadura iniciada en el
‘76 las sufrimos de forma cotidiana todavía hoy. Por eso, la batalla continúa y
es nuestro deber defender lo conquistado para avanzar por lo que resta: la
búsqueda y restitución de los chicos expropiados, que ya superan el centenar,
coloca a la constancia de las Abuelas de Plaza de Mayo como un símbolo inmenso de
amor militante y dignidad ante el odio de clase más profundo.
Debemos
ser garantes de que los juicios a los genocidas militares - verdadero
ejemplo mundial en la materia - continúen. Son un logro de la lucha, que
tuvo a las Madres como emblema y a Néstor Kirchner como el presidente que
asumió de lleno su impulso político. La agenda marca que llegó la hora de juzgar
la responsabilidad de poderes civiles en la represión, se trata de funcionarios
de lo más alto del poder económico local e internacional. De nuestro compromiso
depende que la justicia no continué dilatando los plazos.
A nivel
local, donde la represión se llevó a valiosísimos compañeros y compañeras, como
CTA de los trabajadores sumamos nuestro reclamo para que el “Pozo de Quilmes”,
Centro Clandestino de Detención de la zona de la barranca, que todavía hoy
- y pese al señalamiento popular impulsado también por el
actual intendente, Francisco Gutiérrez - es utilizado como
dependencia policial. Efectivos y fuerzas de seguridad deben trasladarse
inmediatamente a otro edificio, y el lugar convertirse en un espacio
abierto a la memoria.
Mientras,
el imperialismo y las clases que detentan el poder real en la Argentina y la
región, vuelven hoy a la carga y ventilan públicamente sus intenciones. A las
intentonas golpistas en Ecuador y Bolivia contra el liderazgo de Rafael Correa
y Evo Morales; los golpes concretados en Paraguay y Honduras; la
desestabilización permanente que intentan en Argentina, Brasil y Chile; se le
suma la reciente agresión sobre Venezuela donde buscan, todavía sin éxito,
borrar el peligroso y heroico legado de Hugo Chávez, quien tuvo la osadía de no
alinearse aún en años en los que a nivel mundial remaba casi en soledad.
El
proceso de profundos avances que, con Cuba y su ejemplar revolución como faro,
se dieron los pueblos y los gobiernos populares de nuestramérica durante la última década; al calor de la
innegable mejora de las condiciones sociales y económicas para los de abajo, y
con el masivo y contundente rechazo al ALCA como punto de partida; comienza a
delinear espacios de mayor coordinación continental, jaqueando a la hegemonía
de los Estados Unidos sobre la región y se convierte en una amenaza para los
intereses geopolíticos del imperio, que responde en
consecuencia: alentando a sus aliados locales y regionales a estrategias más
ambiciosas.
Nuestro
país es parte de esa avanzada. La “denuncia” – y posterior muerte - de un
fiscal contra Cristina Kirchner, a la cual ligaba nada menos que con el
terrorismo – nombre con que el imperio designa actualmente a sus enemigos – es
una muestra de ello. El constante asedio del poder financiero
internacional, a través de los fondos buitres que intentan acogotar
económicamente a la Argentina, convertida en un mal ejemplo mundial en materia
de renegociación de la deuda, otro.
Repudiamos
el golpe y sus consecuencias. Recordamos y homenajeamos a los compañeros
caídos, a sus sueños, a su compromiso de militantes. Reiteramos por ello
nuestro compromiso político de enfrentarnos hoy y siempre a quienes
quieren imponer el regreso del proyecto económico que esa sangrienta dictadura
vino a imponer. Sabemos que queremos, porqué y junto a quienes luchamos.
El martes
24 nos movilizaremos junto a nuestra CTA, los organismos de DDHH, las organizaciones
populares, la juventud y el pueblo. El año próximo se cumplirán 40 años de
aquel golpe y no estamos dispuestos a retroceder. Conocemos los tiempos de
nuestras batallas y sabemos que los trabajadores y el pueblo al neoliberalismo
no volvemos: todavía vamos por más.
RECIBIMOS
ADHESIONES AL DOCUMENTO Y/O LA ACTIVIDAD EN ctaquilmes@gmail.com
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